En septiembre el verano se hace tardío y muere como los
atardeceres que, por premura del otoño, cada vez son más tempranos. Es mes de
cambio, mes de comienzos y mes de finales.
En septiembre por fin caen las primeras lluvias, esas que
humedecen las secas y agrietadas tierras castigadas por julio y por agosto. Ésas
que impregnan el ambiente de un peculiar olor.
Septiembre, breve y cambiante.